Basándose en el sistema de semitonos y en la misma ilusión óptica que lo
sustenta, se desarrolló un sistema para imprimir imágenes en color con una
fidelidad razonablemente aceptable llamado cuatricromía.
El sistema 'aditivo' de crear colores. Se van añadiendo luces de colores
primarios (rojo, verde y azul), y la suma crea el blanco. Los colores intermedios
de los tres primarios son los complementarios (magenta, amarillo y cian).
El proceso se basa en la teoría del color que dice que el espectro las emisiones
lumínicas perceptibles por el ojo humano se pueden descomponer en una serie
de colores básicos: tres aditivos y tres sustractivos. El juego de mezclas entre
esos seis colores permite representar los colores de forma que el ojo humano
perciba tonos de color hasta el límite de su capacidad.
Un sistema basado en los tres colores aditivos (Rojo, Verde y Azul) no es
posible en el mundo de la impresión ya que se basan en ir añadiendo luz (cosa
que un fluido como la tinta no puede hacer).
El sistema 'sustractivo' de crear colores. Se va añadiendo tinta de los colores
primarios (magenta, amarillo y cian), y la suma va restando luz hasta crear el
negro. Los colores intermedios de los tres primarios son los complementarios
(rojo, verde y azul).
Sin embargo, sí es posible usar como punto de partida los tres colores
sustractivos (Cian, Magenta y Amarillo). En principio basta usar un soporte lo
bastante blanco como para que represente un 100% de luz e ir añadiendo
tintas para restar luz hasta llegar al 0% de luz (es decir 100% de negro). En
teoría si superponemos tres tramas de semitonos de esos tres colores
sustractivos podremos obtener cualquier imagen en color susceptible de ser
impresa en serie con una fidelidad "suficiente" y es el stadar hoy en día en las imprentas
Y sí eso es verdad, ¿para qué hace falta el negro? Pues por dos buenas
razones. La primera es que la teoría se basa en unas supuestas tintas cian,
magenta y amarilla "puras", "ideales" que no existen en la realidad. Las mejores
tintas lo más que consiguen es un tono oscuro de matiz amarronado de
aspecto sucio al ojo humano (que es muy perceptivo en lo que a la distorsión
de tonos que psicológicamente "deberían" ser neutros).
Para eso usamos una cuarta tinta negra, para lograr un verdadero negro, con
fuerza en las sombras. La segunda razón es más pedestre. Usamos el negro
en lugar de una combinación de las tres tintas porque es más barato usar una
tinta que tres. Por eso usamos además el negro, porque es caro intentar
mantener el registro (superposición perfecta) de tres planchas para producir
cosas (imágenes, texto, líneas) que podemos conseguir de forma muy sencilla
sólo con una plancha.
El sistema de cuatricromía se suele denominar "CMYK" por las iniciales
inglesas de Cyan (cian), Magenta, Yellow (amarillo) y Key (clave, ya que en
impresión tradicional el color negro era "el color clave"). A veces lo verás
también con el acrónimo español CMAN.
La separación de colores
Para conseguir una buena cuatricromía, se deben producir cuatro planchas,
una para cada pasada de tinta (cian, magenta, amarillo y negro). El proceso de
producir esas planchas se llama separación (dado que los colores que
componen la imagen se separan físicamente).
En preimpresión predigital ese proceso se realizaba produciendo en una
cámara de semitonos (una "repro") cuatro películas tramadas: Las de los tres
colores se hacían anteponiendo un filtro del color complementario
correspondiente delante del objetivo.
Así, por ejemplo, el semitono destinado a la plancha cian se hacía
anteponiendo un filtro rojo, el magenta anteponiendo uno verde, y el amarillo
uno azul. El semitono destinado al negro se realizaba siempre con una
subexposición (eran negativos) calculada para reproducir tan sólo las zonas de
sombras más intensas (aquellas que necesitaban reforzarse).
Los sistemas de impresión con más de cuatro
colores
¿Y para que imprimir con más de cuatro tintas si con cuatro ya vale? Pues no
es del todo cierto. Para empezar, el rango de tonos que la cuatricromía es
capaz de representar era, según dijimos antes sólo "suficiente". Eso quiere
decir que no es total.
De hecho muchos de los tonos de color que son perceptibles por el ojo humano
no son reproducibles mediante cuatricromía. Ni siquiera muchos de los colores
que puede representar el monitor de tu ordenador (por malo que sea) son
reproducibles con la cuatricomía estándar.
Este impedimento se puede soslayar usando tintas directas, colores especiales
que ya de por sí tienen rangos tonales que las tintas de cuatricromía normal no
pueden conseguir. Un ejemplo perfecto de esta tendencia es el sistema de
hexacromía desarrollado por Pantone. Mediante el uso de seis tintas básicas
se logra un rango de reproducción tonal mucho mayor que el de la cuatricromía
(los problemas técnicos y los costes son obviamente mucho mayores).
Además de esto, hay tonos que ni tu monitor (que representa muchos más
colores que la cuatricromía) puede reproducir. ¿Cómo reproduces un bronce o
un plata o un dorado de verdad? (Obviamente imprimiendo con una tinta
metálica que sea opaca y tenga ese tono). ¿Y cómo imprimes un tono
fluorescente si no es con una tinta que tenga la propiedad de ser fluorescente?
Un paso más allá se situa la impresión de barnices y acabados especiales que
sigan formen dibujos, los troquelados, etc... Las posibilidades son enormes (y
van en relación con los precios).
Los sistemas de impresión con menos de cuatro colores
Entre la posibilidad de imprimir con una sola tinta e imprimir en cuatricomía
existen los puntos intermedios de la bicromía (dos tintas) y la tricromía (tres
tintas). Sus ventajas frente a la cuatricromía es que son capaces de producir
impresiones de gran calidad tonal a coste mucho menor (especialmente en
soportes especiales como cartonajes porosos, en los que cuatro tintas pueden
ser un verdadero problema).
Aunque puedas creer que son más sencillos o pobres, los sistemas de
bicromías y tricromías suponen muchos quebraderos de cabeza para algunos
profesionales del diseño y la impresión. Sin embargo, cuando han sido bien
hechas, las impresiones en bicromía y tricromía no tienen nada que envidiar en
belleza a las cuatricromías.
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